Santiago de Compostela, Mucho más que el fin del camino.

“A Compostela se acerca uno como quien se acerca al milagro” dijo  Alvaro Cunqueiro (*). Empezar hablando de Santiago de Compostela es inevitablemente empezar hablando del Camino, de una milenaria ruta de peregrinación que se remonta al hallazgo de la tumba del Apóstol Santiago en la Edad Media, uniendo para siempre esta ciudad con el resto de Europa. Pero ya sea por motivos religiosos, por encontrarse con uno mismo o simplemente por disfrutar de un viaje cultural y gastronómico, la llegada a Santiago de Compostela siempre supone un antes y un después para el peregrino.  Y solo de esta forma cualquier viajero puede sentir y llegar a entender la dimensión, la fuerza interior y exterior que trasmite este lugar único.

Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1985 y “Ciudad Europea de la Cultura” en el año 2000, en Santiago de Compostela tienes una cita con la historia, con la cultura, con la gastronomía y sobre todo con el espíritu de concordia de una ciudad abierta, cosmopolita y que es punto de reencuentro.

Hoy te proponemos un itinerario de un día por Santiago de Compostela. Nos adentraremos en su casco histórico para recorrer sus calles empedradas y disfrutar de la belleza de su conjunto monumental, uno de los mejores conservados de España. También habrá tiempo para disfrutar de su entorno verde privilegiado y de su exquisita gastronomía.

Qué ver en un día 

Plaza de Platerías

Comenzamos nuestra ruta acercándonos a una de las plazas que rodea la Catedral, y que es desde nuestro punto de vista, de las más bonitas. Nos gusta cómo va asomando su fachada desde las callejuelas empedradas colindantes, la Fuente de los Caballos que da acceso a su hermosa escalinata y su Torre del Reloj, en la que se encuentra la Campana que, durante años, ha dado hora a los miles de compostelanos y viajeros que la visitan.

Plaza del Obradoiro

Esta plaza constituye el corazón de Santiago de Compostela. Punto de encuentro ineludible de todos los peregrinos para completar el final del camino (Aunque no olvidemos que el final real del camino se encuentra en Finisterre, a 80 km de Santiago). Su compendio arquitectónico de piedra no deja a nadie indiferente. Mágica por su historia y por lo que representa, majestuosa pero terriblemente acogedora, en sus cuatro ejes alberga:

El Palacio de Raxoi, donde se encuentra hoy en día la sede del Ayuntamiento. El Colexio de San Xerome, sede del Rectorado de la Universidad. El Hostal de los Reyes Católicos. Un edificio, de estilo gótico tardío, que ha sido acondicionado y reformado para convertirse en Parador Nacional. Te recomendamos te alojes en sus instalaciones o realices una parada en su terraza. ¡Podrás disfrutar de una vista increíble de la fachada de la Catedral!. La fachada del Obraidoro de la Catedral de Santiago de Compostela.Aunque actualmente en obras, su majestuosa y barroca fachada enmarcada por dos torres es de los lugares más fotografiados.

Curiosidades 

Esta fachada de la catedral es la que aparece en las monedas de céntimos de euros, y hemos escuchado que hasta no hace mucho tiempo, en la torre de las campanas y con acceso desde el tejado de la Catedral, vivía un sastre encargado de las vestimentas religiosas de la misma.

Museo de la Catedral

Situado dentro de la catedral, atesora impresionantes restos arqueológicos y obras artísticas desde la época romana. No lo dudes y entra, verás que su recorrido tiene el encanto de un viaje en el tiempo.

Al finalizar de este recorrido, ha llegado el momento de hacer un descanso con una parada gastronómica.

Saborea la exquisita cocina gallega…

Alta materia prima, platos tradicionales y variedad de sabores. Cuna de productos de la gastronomía gallega, en Santiago de Compostela “se come mucho y bien”.

Aprovecha tu escapada para descubrir y saborear alguno de sus platos más emblemáticos: comienza con un pulpo a feira y zamburiñas, sigue con unos pimientos de padrón con un buen chuletón de vacuno gallego o, si hace frío, un plato de cuchara reconfortante, un caldo gallego compuesto por habas, patatas, carne, berza entre otros ingredientes.  Por supuesto no acompañes todos estos platos típicos con un mero refresco, prueba uno de sus deliciosos Albariño o Ribeiro, vinos blancos gallegos con Denominación de Origen. De postre, una tarta de Santiago a base de almendra, un manjar exquisito.

Y como punto final, un brindis con un aguardiente local y un deseo, ¡que nos volvamos a ver, Santiago de Compostela! Después de esta opípara comida, y antes de regresar, disfruta de un espacio verde con un paseo por uno de los parques más bonitos de la ciudad.

Parque de la Alameda

Un lugar lleno de magia, un lugar de recreo urbano que data del siglo XIX. Situado entre la parte nueva y el casco histórico, en tu paseo entre robles, eucaliptos y castaños de Indias te encontrará con quioscos de música, maravillosas pérgolas y unos preciosos bancos de granito con artístico respaldo de fundición.

Para tu sorpresa, quizás te topes también con “las dos Marías”, la escultura de una pareja de hermanas solteronas, maquilladas de forma estrambótica. ¡Una foto simpática para el recuerdo de un viaje inolvidable!. También te recomendamos que, al atardecer, no te pierdas la puesta de sol desde el Mirador.

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