Libano, la leyenda continúa

Confieso que me enamoré del Libano por su historia de orígenes fenicios, dueños del mar y del comercio, por la montaña y el clima, la gastronomía, sus vinos, la vida nocturna y por arrogarse optimistas propietarios de esa delgada frontera cultural donde se besan a escondidas el Occidente y el Oriente.

Beirut se ha convertido en el destino turístico número uno del Medio Oriente. Esa es la primera impresión que tenemos al llegar a la capital libanesa, cuando observamos el genuino disfrute de la gente en las terrazas de los cafés, en los maravillosos restaurantes y en los animados vecindarios. Ese redecubrir la buena vida es una de las razones por las que muchos libaneses quieren volver a su tierra, cuando la Guerra Civil que azotó la Nación, entre 1975 y 1990, ya pertenece a los libros de historia.

 

Entrada principal del Phoenicia Hotel Intercontinental de Beirut, un complejo que consta de dos torres y un edificio residencial, sobresaliendo en el diseño y sirviendo como punto de referencia para el máximo confort y lujo.

— ¿Está superada la inestabilidad política?

—Hemos llegado a un pacto de gobernabilidad, que nos proporciona serenidad en el presente y estabilidad en el futuro. Esa es una de las razones para que el turismo repunte—, aseguró el arquitecto Ghassan Hatem. El acuerdo fue la clave de la independencia de los franceses en 1942 y se repitió en 1990, con los acuerdos de Taif.

—Somos hoy la única democracia parlamentaria del Medio Oriente con 126 miembros que se encargan de elegir al Presidente de la República –dijo Hatem.

En una visita a la bella capital del Líbano no debe faltar el mágico paseo marítimo por La Corniche y, ¡Claro! la visita obligada al icónico Hotel Phoenicia Intercontinetal, en la calle Fakhreddine.

La Corniche es una entretenida caminata al atardecer por un malecón enmarcado por dos rocas en el mar —Raouche—, las palmeras y un alegre desfile de gente.

Fachada del Phoenicia ubicado en el corazón del centro financiero y de negocios de la ciudad, ganador de premios como el Business Traveller Middle East Award para el Mejor Hotel de Negocios en Beirut para los años 2010, 2011, 2015 y 2016.

Desde su fundación, a mediados del siglo XX, el lujoso e imponente hotel Phoenicia Intercontinental de Beirut, ha sido escenario vivo de la historia contemporánea del Líbano.

Integrado a la dolce vita del cine italiano, el hotel se convirtió en la casa de Sofía Loren, Omar Sharif y Elizabeth Taylor.

Nació como idea del empresario libanés Najib Salha, quien fundó La Société des Grands Hotels du Liban en 1953. El señor Salha encargó el diseño a los arquitectos americanos Edward Durell Stone y Joseph Salerno  y a los arquitectos locales Ferdinand Dagher y Rodolphe Elias.

Desde que abrió sus puertas, el hotel ha sido un suceso, con casi un 100% de ocupación permanente. Actualmente sigue siendo lugar favorito de emires y jeques, y la sede de las cumbres de los gobernantes del Medio Oriente, y sitio de reunión de los hombres de negocio, celebridades y viajeros amantes del confort.

Eau De Vie fue inspirado por la moda de alta costura para ser sexy, moderno y glamoroso. Lujoso y elegante con el bar en el centro de la escena, cajas de vidrio con carpintería a medida, así como una deliciosa selección de vinos y puros, y una impresionante sala de degustación de vinos.

La noche que llegamos con mi esposa a la capital libanesa, el Restaurante “Mondo”, del Hotel Phoenicia Intercontinental, fue el lugar de encuentro con el chef ejecutivo Thomas Fidovc y con Hussein Kheireddine, su chef asistente.

En ese ambiente de “pompa y circunstancia” no es raro ver a importantes líderes libaneses, que pasan por el hotel, como si esa fuera una extensión de sus despachos. Ejemplo de esa experiencia la vivimos cuando nos topamos con Saad Hariri, —el nuevo Primer Ministro, designado por el Presidente del Líbano, Michel Aoun—, quien arribó esa noche para celebrar reuniones de alto nivel con autoridades religiosas, políticas y militares.

—“Ya estamos acostumbrados a lo que significa atender a huéspedes importantes en nuestro hotel” —anotó el chef Thomas, de origen austríaco.

El tour por la ciudad está lleno de sorpresas. Visitamos el Palacio Presidencial Gran Serail, la catedral de Saint George y la mezquita Al Amin en el centro de la ciudad. Mis amigos beirutíes, Pierre Bachir y Ghassan y Rabih Haten, nos guiaron por el barrio Gemmayzeh, y nos relataron anécdotas de cómo se volvió a disfrutar la buena vida, ahora, en la postguerra libanesa.

El Phoenicia es un palacio ideal para bodas, conferencias de ventas, desfiles de moda, conciertos, exposiciones comerciales y otros importantes eventos empresariales y sociales se han celebrado en el Grand Ballroom.

Vimos comercios y tiendas de moda. Calles con edificios residenciales y locales, muchos de ellos restaurados para galerías, restaurantes y bares donde se desarrolla una vida efervescente.

En las paredes de ese Old Beirut quedan testimonios del doloroso pasado que asoma en las fachadas acribilladas y en los relatos de sus habitantes.

A pocas cuadras: Hamra una zona emblemática de agitada vida nocturna con cafés y restaurantes. Calles donde se asoman reputados almacenes locales y extranjeros; al pasar son visibles las mesas servidas con especialidades de la apetecida cocina libanesa.

También en Hamra está la sede de la American University of Beirut, fundada hace más de un siglo, con enorme prestigio en el mundo árabe.

—Beirut Souks, con sus boutiques de modas y alta costura ha vuelto a ser después de la reconstrucción, un destino frecuentado por libaneses y europeos, -comentó Soraya Amin- libanesa que nació en Lorica, Córdoba, Colombia y regresó para residir en el país de sus padres.

De día o de noche la vida en Beirut agrada por el fascinante caleidoscopio de automóviles, música, almacenes y la alegría de grupos de todas las edades y bolsillos.

El Phoenicia Club ofrece servicios especiales y está diseñado para satisfacer las necesidades de los viajeros de negocios frecuentes, garantizando un tratamiento VIP superior durante su estancia.

Para muchos esta es la mejor muestra de la atmosfera cosmopolita de la ciudad.

TOUR POR BAALBECK

Una de mis experiencias inolvidables fue el viaje de un día, cruzando la cordillera para llegar hasta la llanura del Bekaa. Sigue siendo el mismo valle fértil imponente que impresionó a los romanos quienes se establecieron allí y fundaron a Baalbeck, reputada como la ciudad con el bloque de piedra más grande del mundo.

A 85 kilómetros de Beirut en dirección al noreste, en la frontera con Siria, Baalbeck, sitio de la ancestral ciudad de Heliópolis, es la ciudad de los Dioses y los tesoros arqueológicos más preciados del Libano.

Estos datos son alucinantes: las grúas de hoy levantan solo 1,200 toneladas y estas piedras de la plataforma pesan 1.500 y 2.000 toneladas. Tan gigantescas que los seres humanos a su lado nos vemos como hormigas.

—Los romanos usaron el patrón de construcción de culturas anteriores, como es el caso de Palmira, aquí cerca, en Siria, —anotó el guía Jalil Abbas.

El Penthouse del Phoenicia Hotel un lugar de celebridades; tiene la fama de haber alojado a reyes, jeques, emires, presidentes, estrellas de cine, empresarios y el jet set internacional.

Esta fortaleza —explica Abbas— fue santuario fenicio, griego y después colonia romana, desde la época de Augusto. Heliópolis por el inmenso sol. Debido a las guerras y el paso de los siglos, los tesoros permanecieron en el olvido hasta 1751, cuando Robert Wood y el dibujante James Dawkins realizaron una importante labor de recuperación, y lograron recobrar la admiración del mundo por este lugar. Wood dice que se trata de la obra de arquitectura más audaz, que se puede apreciar desde la antigüedad. Lo componen los Templos de Júpiter, de Venus, del Dios Bacco.

De regreso entramos a Zahle, ciudad muy conocida en el Caribe colombiano por la numerosa emigración que salió a finales del siglo XIX y popularizó la cocina y algunas costumbres en departamentos como Córdoba y Sucre. Los Mebarak, por ejemplo abuelos de la cantante Shakira, es una de las familias más reconocidas de Zahle.  Con cerca de 50.000 habitantes Zahleh es la cuarta ciudad en población del país, después de Beirut, Trípoli y Sidón. Está situada a 55 kilómetros de Beirut en la vía que comunica con Damasco, en el cruce de las montañas del Beqqa.

Posee excelentes restaurantes, de clima agradable y su población se compone mayoritariamente de católicos griegos.

Desde el Penthouse el Phoenicia ofrece una vista preciosa del Mediterráneo y la marina de Saint George.

PHOENICIA, HOTEL DE REYES

Thomas Figovc es el Chef Ejecutivo del Phoenicia y lo acompaña un laureado equipo de maestros en cocina libanesa integrado entre otros por Hussein Kheireddine y Jhonny Chehade.El 31 de marzo de 1962, el fastuoso Hotel Phoenicia Intercontinental fue inaugurado. El primer ministro libanés Rashid Karami presidió la ceremonia de corte de cinta y la actriz Dorothy Dandridge cantó en el club nocturno. El hotel tenía entonces 310 habitaciones y suites, tiendas, restaurantes y una piscina con un bar.

Debido al éxito se hicieron planes para expandirlo. Un edificio adyacente fue comprado por SGHL en 1963. El arquitecto local Joseph Philippe Karam diseñó un edificio de 22 pisos, 270 habitaciones, que se abrió el 19 de abril de 1968, aumentando el número de habitaciones del hotel a 600.

Posee tres suites presidenciales dotadas de todas las comodidades de una casa de lujo, con extraordinarias vistas sobre Beirut y el mar.

La torre romana construida a mediados de los años setenta tiene veintidós pisos, los dos primeros ocupados por Royal y Grand Royal Suites, esencia de grandeza y estilo.

La Residencia Fenicia es la más reciente. Cuenta con 33 apartamentos dúplex y suites, y el ático espectacular que ofrecen lujo supremo y confort. Junto a la Torre Romana, todas las instalaciones y servicios del hotel están cerca.

A través de la famosa entrada y hasta la bellísima escalera, Phoenicia se abre en dos pisos de suntuosos espacios, con restaurantes y bares, piscinas, el Spa, galería comercial, gran salón de baile, salas de conferencias y exposiciones.

Thomas Figovc es el Chef Ejecutivo del Phoenicia y lo acompaña un laureado equipo de maestros en cocina libanesa integrado entre otros por Hussein Kheireddine y Jhonny Chehade.

Las 600 habitaciones del hotel están elegantemente decoradas en estilo tradicional fenicio, con una gama de encantadores servicios y comodidades.

Son 60 suites que incluyen las tres suites presidenciales de lujo y, en los pisos superiores de la torre romana, la Suite Grand Royal y la Suite Real. Amplias y diseñadas con artesanía y estilo, las suites encarnan la esencia de la tradición libanesa y la hospitalidad. Totalmente atendidos por servicio de limpieza y servicio de habitaciones, todas las comodidades e instalaciones están aquí.

Todas las habitaciones y suites tienen televisores LCD, teléfonos IP y conexión inalámbrica a Internet. Los cuartos de baño están totalmente equipados con bañera o ducha de mármol y cuentan con ducha de lujo L’Occitane y productos de belleza. El hotel cuenta con mil empleados para ofrecer satisfacción absoluta, característica de la cadena hotelera IHG.

Para quien desee reencontrarse con el Paris del Medio Oriente y quiera disfrutar de la mejor cocina internacional y un palacio en clave de hotel, visite: www.intercontinental-phoenicia-beirut-beirut-lebanon

 

ENRIQUE CORDOBA, cronista de viajes de Radio Caracol 1260AM, reside en Miami.

fotografías: MARIPAZ PEREIRA.

 

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