Turismo: El magnetismo del turismo astronómico

Observar el desplazamiento de los astros en los salares de Bolivia o estudiar el tapiz estrellado sobre el monte Bromo en Indonesia. Lugares fascinantes para descubrir los cielos más oscuros

Después de recorrer todo el planeta, todavía nos queda otro reto: mirar al cielo para abrirnos a otros mundos. Cada vez son más quienes se apuntan al turismo astronómico y viajan a lugares en los que resulta más fácil contemplar el ritual nocturno de las estrellas rotando sobre nuestras cabezas. Mientras aumentan las asociaciones de astroturismo y astrofotografía, proliferan encuentros y viajes con el único objetivo de contemplar in situ fenómenos como los eclipses o las auroras boreales. Y es que el movimiento para recuperar cielos más oscuros es imparable. El astroturismo tiene además una ventaja: sin salir de casa, también podemos contemplar la vasta inmensidad de nuestro universo y sus múltiples misterios. A continuación, una ruta por observatorios de todo el mundo para conocer las llamadas reservas de cielos oscuros, lugares de extraordinaria visibilidad donde fundirse con el firmamento.

Uluru o Ayers Rock (Australia)

Esta roca roja de tres kilómetros y medio de longitud en mitad del desierto es uno de los monumentos naturales más inconfundibles y venerados de Australia. Ubicado en el llamado outbackel extenso y desconocido corazón del país, este monolito sagrado para los aborígenes queda lejos de cualquier gran urbe —Alice Springs, la más cercana, está a unas cinco horas de travesía en coche, lo que permite contemplar un cielo estrellado magnífico. Visitar de noche Uluru, también conocido como Ayers Rock, es una experiencia única: hay circuitos guiados de astronomía que incluyen una sesión de observación de estrellas. Una pista para los enamorados de los fenómenos astrofísicos, en 2028 se podrá contemplar desde aquí un eclipse solar, aunque no en su totalidad, por lo que se recomienda viajar un poco más al noreste de Australia donde si se verá completo.

Salar de Uyuni (Bolivia)

En lo alto de las montañas, cerca de las cumbres andinas de Bolivia, varios lagos prehistóricos forman el salar de Uyuni, las salinas más grandes del mundo, y, debido a su espectacularidad, también una de las imágenes más populares y recurrentes en las cuentas viajeras de Instagram. Cada vez hay más oportunidades para recorrer este salar de noche y disfrutar de su cielo estrellado y su amplio horizonte. Al tratarse de una zona prácticamente sin urbanizar, los cielos son realmente oscuros. Y la planicie propia de las salinas hace que la luz en ellas viaje lejos, por lo que, una vez se llega al punto de observación, hay que dar tiempo a los ojos para que se adapten.

Hay operadores que ofrecen itinerarios especializados en la observación de las estrellas, con circuitos de entre dos y seis horas que combinan la contemplación del amanecer o el anochecer con una sesión de observación de estrellas. Se pueden descubrir lluvias de estrellasplanetasla Vía Láctea y las Nubes de Magallanes, las dos galaxias enanas que hasta hace bien poco se pensaba que orbitaban en torno a la nuestra.

Parque nacional Lençois Maranhenses (Brasil)

Este espacio natural es un mar de arena en la costa nororiental de Brasil y uno de los parques nacionales más llamativos del país. Sus más de 1.500 kilómetros cuadrados de dunas recuerdan a un enorme páramo, aunque reciben casi cinco veces más lluvia que un desierto corriente.

Debido a su danza anual de viento, agua y arena, el parque no está muy urbanizado, y esto ha contribuido a conservar intacto su cielo nocturno y facilitar la observación de estrellas. El parque está a solo dos grados y medio al sur de la línea del ecuador, por lo que la visión del cielo nocturno incluye tanto las constelaciones del hemisferio sur como las del norte.

Parque nacional de Jasper (Canadá)

La International Dark-Sky Association o Asociación Internacional de Cielo Oscuro (IDA, en sus siglas en inglés) establece normas para conservar y proteger los sitios oscuros a través de políticas de iluminación responsables. Y, en paralelo, algunos países aplican sus propios parámetros de conservación. Canadá es uno de ellos, y el parque nacional de Jasper, una de sus 10 reservas para tal fin. Situado en las Montañas Rocosas, es famoso por sus lagos alpinos y las espectaculares puestas de sol, pero también atrae cada vez más a los astroturistas ávidos de captar postales del universo tras un día de aventuras al aire libre.

La escasa contaminación lumínica, garantizada por su estatus como reserva de cielo oscuro, permite ver con claridad las estrellas, la Vía Láctea e incluso la aurora boreal en los oscuros meses de invierno. Cada año, en octubre, se celebra el Jasper Night Sky Festival, uno de los mayores de su clase en el mundo, aunque en Canadá hay muchos otros eventos de este tipo. Congrega a ponentes, astrónomos y al público en general que disfruta cada noche aprendiendo más sobre el cielo. Todo ello aderezado con eventos gastronómicos, música sinfónica y sesiones de astrofotografía.

Torres del Paine (Chile)

Los pilares de granito de las Torres del Paine se alzan casi en vertical sobre la estepa chilena y son una de las joyas naturales de Sudamérica. Se trata de un sobrecogedor territorio de afiladas montañas, valles, glaciares, ríos y lagos al sur de Chile. Debido a su altitud (2.600 metros) y situación geográfica, gozan de un otoño lluvioso y un invierno frío y con probabilidades de nieve, así que lo ideal es visitarlos en la primavera y verano australes, con días más largos, que incluyen varias semanas en las que la noche se mantiene en una luz crepuscular (entre finales noviembre y mediados de enero). Para sacar partido a la limitada oscuridad en los meses en que el cielo es claro, hay que planificar la llegada a este lugar con antelación y observar de madrugada. Pero merece la pena: las Torres del Paine es un formidable telón de fondo natural para ver la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes y el cielo austral. La mejor temporada para ver las estrellas es entre octubre y abril, con noches oscuras. En diciembre de 2020 se podrá ver aquí un eclipse de sol, pero de forma parcial.

Parque nacional del Hortobágy (Hungría)

Cada vez hay más países que se enorgullecen de sus parajes con cielos oscuros, como Hungría, donde hay ya tres zonas certificadas, entre ellas el parque nacional del Hortobágy, al este del país. Sus amplios pantanales y praderas son zonas ideales para ver las estrellas. Un paisaje llano y la relativa ausencia de árboles garantizan una vista casi ininterrumpida del cielo.

Constituido como el primer parque nacional del país, el Hortobágy reserva desde 2011 una parte de su superficie para la contemplación del cielo oscuro. Entre las muchas medidas adoptadas se ha hecho lo posible por actualizar la iluminación de las poblaciones cercanas para dismunir su impacto. Además, el parque es hogar de una interesante fauna, como lobos, caballos salvajes y chacales, y también es una habitual parada de las aves migratorias. De noche, el parque ofrece varias actividades astronómicas, que incluyen caminatas, charlas sobre astronomía y el Fecskeház Youth Hostel and Field Study Centre, un albergue y centro de estudios que incluye un observatorio y un programa de observaciones guiadas en noches despejadas.

El cielo estrellado de Zselic (Hungría)

A dos horas de Budapest, hacia la frontera con Croacia, el parque estrellado Zselic es uno de los mejores de Europa Oriental para ver estrellas. Fue una de las primeras áreas de cielo oscuro del continente (desde 2009) y ofrece unos magníficos cielos nocturnos vírgenes. Además de un observatorio con telescopios, tiene un planetario para todas las edades, una exposición sobre astronomía y naturaleza, una colección de meteoritos y un mirador de cinco plantas para acercarse aún más a las estrellas. Los fines de semana hay programas de observación nocturna. Zselic, además, brinda la oportunidad de ver el fenómeno de la luz zodiacal, una luz tenue y alargada que se cree es el reflejo de la luz solar en las partículas de hielo y polvo en el plano del sistema solar, y que casi siempre se ve en primavera y verano.

El glaciar de Jökulsárlón (Islandia)

Uno de los sitios más extraordinarios, de la ya por sí extraordinaria Islandia, es el lago glaciar de Jökulsárlón, en el sureste de la isla, entre la punta del casquete de hielo y la costa atlántica. Este amplio lago formado por un retroceso del glaciar tiene muy fácil acceso desde la carretera de circunvalación que recorre la isla. De día se pueden explorar unas impresionantes cuevas de hielo, contemplar el poder de los glaciares o hacer circuitos en barco. Por la noche se puede disfrutar de la observación de estrellas. Pero aquí lo que resulta extraordinario es la contemplación de la aurora boreal. Y cuando no se ve lo compensa la visión de la Vía Láctea, meteoritos y planetas- Además, y al igual que en otros parajes de cielos oscuros situados cerca del agua, en las condiciones adecuadas se puede ver el reflejo de los astros entre los icebergs de la laguna glaciar. El eclipse solar total de 2026 se verá desde Islandia.

Monte Bromo (Indonesia)

Este monte, situado en el corazón de Java Oriental, es uno de los mayores atractivos de Indonesia. Los viajeros acuden a escalar en los alrededores de este volcán activo para ver el amanecer, un espectacular despliegue de colores en el cielo matinal, y también para explorar la caldera circundante y otros volcanes activos. El monte Bromo, de 2.329 metros de altitud, forma parte del parque nacional de Bromo Tengger Semeru, que ocupa 777 kilómetros cuadrados y alberga cinco volcanes y el conocido como mar de arena de Tengger, un ecosistema desértico único en estas latitudes. De día se puede hacer excursionismo en el parque o contratar un circuito guiado en todoterreno para ver esos accidentes geológicos tan inusuales. Por la noche es el momento del astroturismo.

A medida que aumentan los astrónomos que acuden a observar y los astrofotógrafos a fotografiar la Vía Láctea, la galaxia de Andrómeda y las Nubes de Magallanes, el Bromo va adquiriendo una discreta fama como destino para ver estrellas en Indonesia. En este lugar uno se encuentra a menos de diez grados al sur del ecuador, por lo que el monte y sus alrededores también son un buen destino para ver el cielo nocturno austral y lluvias de meteoros como las Táuridas australes.

Reserva de cielo oscuro de Kerry (Irlanda)

Una reserva de cielo oscuro es una zona de cielos nocturnos rodeada por poblaciones que reducen la contaminación lumínica para protegerla. En Irlanda encontramos una de estas zonas designadas por la International Dark-Sky Association en el condado de Kerry, en la provincia de Munster (al suroeste del país). Quienes visiten el Anillo de Kerry, la ruta costera más larga del Atlántico, en busca de castillos espectaculares y misteriosos círculos de piedra tal vez ni sepan que están al lado de un paraje de cielo oscuro de primer nivel. La reserva ocupa 699 kilómetros cuadrados e incluye varias localidades pequeñas, por lo que la contaminacion lumínica es escasa. De noche, hasta los astrónomos más curtidos se las ven para diferenciar las constelaciones entre tanta estrella en su firmamento. El parque cuenta con un servicio de guías especializados en observaciones nocturna. Los mejores meses para gozar de cielos despejados van de julio a septiembre.

Makhtesh Ramon (Israel)

Aunque reciba la denominación de cráter, el Makhtesh Ramon, en medio del desierto del Negev, realmente no lo es. No lo creó el impacto de un meteorito ni una erupción volcánica, sino la erosión a lo largo de millones de años. Está en una zona poco poblada al sur de Israel y por tanto ofrece excelentes oportunidades de ver estrellas gracias a su escasa contaminación lumínica, a lo que contribuye mucho el clima desértico que protege el cielo nocturno. En el 2017 fue designado parque de cielo oscuro, el primero de este tipo en Oriente Próximo. El Makhtesh Ramon también es un lugar maravilloso para ver la fauna y flora únicas de la región, desde zorros, gacelas y leopardos hasta caballos salvajes. También hay visitas guiadas del cielo nocturno con varios operadores de Mitzpe Ramon.

Parque nacional de Iriomote-Ishigaki (Japón)

En la prefectura de Okinawa, la más meridional de Japón, en el mar de la China Oriental, se encuentra el archipiélago Yaeyama, con las islas de Iriomote, Ishigaki, Kohama, Kuro y Taketomi, que integran el parque nacional de Iriomote-Ishigaki. En 2018 se designó como primer parque de cielo oscuro del país, por su situación remota y su escasa urbanización. Es la última frontera de Japón cubierta por densas junglas y manglares y rodeada por algunos de los arrecifes coralinos más bellos del país, donde solo se llega en avión y ferri. Como parte del esfuerzo por recibir la certificación de parque oscuro, la zona desarrolló un plan para actualizar y reducir la contaminación lumínica que ha convertido este lugar privilegiado en un destino de astroturismo. Aquí se pueden también visitar las instalaciones de lanzamiento espacial del país, el Tanegashima Space Center y el Uchinoura Space Center, que abren al público cuando no hay programado ningún lanzamiento.

Erg Chebbi (Marruecos)

Si se quiere visitar el norte de África y se busca un buen cielo nocturno, Marruecos puede ser el destino ideal. Aparte de ver sus principales paisajes y ciudades, los viajeros pueden contemplar las estrellas en un itinerario desde las principales ciudades costeras al árido paisaje presahariano. Erg Chebbi y su poblado central en Merzouga son uno de los mejores rincones para tener una vista despejada en todas las direcciones y para ver la Vía Láctea. Pero además es un lugar espléndido para dar una vuelta en camello y descubrir la vida tradicional del desierto. Hay excursiones especiales de observación de estrellas, con alojamiento en un campamento en el desierto. En Marruecos está también el Morocco Oukaïmeden Sky Survey (MOSS), en el Alto Atlas.

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