Estados Unidos podría enfrentarse a una nueva crisis turística

¿Otra vez la caída de turistas que hubo tras los atentados del 11-S?

Esto es lo que teme el sector turístico de Estados Unidos, tras las órdenes ejecutivas aprobadas por el Presidente Donald Trump en el sentido de prohibir toda emigración de siete países de mayoría musulmana y de construir un muro a lo largo de toda la frontera con México. El desconcierto se extiende por el país, donde el turismo es el 9 por ciento de la economía y, por lo tanto, es una cuestión importante.119 mil millones de dólares dejan cada año los turistas extranjeros en el país, lo cual es muy significativo. Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, declaró que este conflicto que afecta al turismo “no podía haber tenido lugar en un momento más delicado, porque el dólar se está revalorizando y es cada vez más difícil para los viajeros visitar el país”.


Los economistas que hablan a los medios de comunicación recuerdan cómo, tras el 11S, el turismo cayó y no se terminó de recuperar totalmente hasta diez años después. El coste que se estima de aquellos atentados, desde el punto de vista económico, fue de 500 mil millones de dólares.

Los economistas lamentan que el mensaje que Estados Unidos está dando al mundo es que no hay que visitarlo, que quien lo haga se enfrentará, en el mejor de los casos, a un severo escrutinio. Esto además es una verdad si tenemos presente el caos que se vive en los aeropuertos. Los expertos en marketing consideran que estas imágenes difundidas por todo el mundo no estimulan, precisamente, al visitante.

El problema se extiende a dos colectivos muy sensibles: los técnicos de mayor cualificación y los estudiantes. En el caso de los científicos y técnicos que venían trabajando para las grandes corporaciones americanas, fundamentalmente de Silicon Valley, las grandes empresas han manifestado su estupor. Tim Cook, el director general de Apple declaró que “es así de simple: Apple no habría existido sin la inmigración”. De hecho, hasta el propio padre de Steve Jobs era un inmigrante de procedencia siria.

En el caso de los estudiantes, cada año las universidades americanas ingresan 36 mil millones de dólares –en datos de 2015– por el millón de estudiantes extranjeros que ha recibido el país, lo cual es una de las exportaciones más importantes. Naturalmente, muchos puestos de trabajo dependen de estos ingresos y de estos estudiantes. En 2001, cuando los atentados de las Torres Gemelas, los estudiantes dejaron el país y durante tres años hubo una caída muy fuerte en su número.

Laura Mandala, que dirige  una compañía en Virginia que está especializada en estudios de mercado para el sector hotelero, manifesita su preocupación por la incertidumbre que estamos viviendo. “Los turistas –indicó a la prensa– no tienen problemas en congelar su gasto en turismo y esperar momentos mejores.”

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