Estambul, puente cultural en los sueños

Estambul forma parte del puente entre Europa y Asia, entre las civilizaciones de Oriente y Occidente.

Su entorno queda plasmado de una belleza apreciable que marca el paso por sus iglesias, palacios, mezquitas, bazares y naturaleza marcada por las orillas del Bósforo.

Todo un símbolo de modernidad se puede contemplar en la capital. Esta ciudad fue le Bizancio de los griegos, Constantinopla del Imperio Romano de Oriente y capital de los sultanes otomanos. Permanece en muchos años como muestra de la civilización.

Estambul se encuentra construida entre siete colinas que dominan al mar, con calles y avenidas llenas de colorido atribuido a los oficios de los habitantes. Dos puentes sobre el Bósforo, unen Asia y Europa, partida por el estuario de un río, el Cuerno de Oro que tiene al sur los monumentos más importantes y al norte los barrios de finales del siglo
XIX y la ciudad moderna.

Huellas de los primeros asentamientos cercanos, aparecen en la era Neolítica. El primero alrededor de Topkapi data de la Edad de Bronce. En el año 660 a. C. los colonizadores de Megara, establecieron el primer gran asentamiento en la parte europea frente a las ciudades de la parte asiática. Pasan varios poderes hasta la llegada del Imperio Romano en el 146 a. C. Constantino el emperador llamó a la capital “Nueva Roma” antes de darle su propio nombre. Su poder llegaba hasta Europa y norte de África. En el siglo XIV, los otomanos llegados del este invaden Anatolia y en 1453 el sultán otomano Mehnet II el Conquistador se hace con ella y regresa la prosperidad.

En período de Soliman el Magnífico, la capital del imperio otomano llega a ser la primera ciudad del mundo. Por Estambul han pasado muchos años de historia con mezcla de herencias bizantina y otomana, además de tradiciones musulmanas y cristianas.

Durante el siglo XIX , Estambul quiere ser europea y se ve la decadencia de la arquitectura otomana con entrada de los estilos barroco y rococó. Crece la población y en los últimos años se consolida como una capital moderna.

Mezquitas Estambul

En excelencia, se puede iniciar la visita con la llegada hasta Santa Sofía, Es el símbolo mayor del Impero Bizantino, que fue por otra parte el monumento más grande de la cristiandad. Se construye con columnas en pórfido rojo de Egipto, placas de plata y de oro, marfiles del Éfeso, de Baalbek y de Delfos, mármol verde de Eubea y mármol rojo de Sinada. Destacan los cuatro minaretes y su cúpula, en contraste con las paredes de piedra de ladrillo rosa.

A la nave se accede por la puerta de cedro del Líbano. A través de los vestigios de la antigua iglesia de Teodosio II se llega al nartex o porche que precedía a la nave presidido por un Cristo Mayestático y a través de otra puerta se sube a las galerías donde permanecía el pueblo mientras el sultán rezaba sólo. Grandes urnas de alabastro servían para las abluciones. La columna llorona dice tener el poder de conceder deseos, curar los dolores de cabeza y favorecer la maternidad.

Se debe llegar hasta las Galerías de las Tribunas para ver las representaciones de los mosaicos de la oración de la Virgen y de San Juan Bautista el día del juicio final pidiendo a Cristo la redención de todos los pecadores. A la salida un mosaico del siglo X con la Virgen sentada con el niño Jesús en brazos .

En el patio el antiguo baptisterio que fue transformado por los otomanos en almazara y luego en mausoleo para alojar los cuerpos del los sultanes Mustafá I e Ibrahim, además de las tumbas de Selim II, Murat II y Mehmet III.

Por otra parte, la pequeña Santa Sofía, antes iglesia bizantina de los Santos Sergio y Baco, fue construida en el siglo VI, y sirve de modelo. Su conversión añade un porche rematado por pequeñas cúpulas. Es de planta octogonal organizada alrededor de una cúpula que descansa sobre unos pilares sostenidos por una rotonda a dos niveles.

La decoración otomana está intacta sobre una capa gruesa de blanco y friso arabizante con motivos azules.
Luego se puede ver la Mezquita Azul y apreciar el contraste con los jardines que se encuentran en el camino, adornados con estanques. A ella se entra por cinco puertas que acceden al patio exterior. En su lado norte debajo del patio interior encontramos las fuentes de abluciones.

Como mezquita del Sultán Amet es la única en Estambul y en Turquía que posee seis minaretes, Los cuatro de las esquinas tienen cada uno tres balcones y los del patio dos y según cuenta la leyenda ya que no se pudo hacer los cuatro de oro, se pasó a seis.

En el centro del patio está el sardivan, fuente de abluciones, de forma hexagonal con seis columnas de granito que forman el peristilo, siete a un lado y ocho al otro, hay construidas treinta pequeñas cúpulas. Es obra del arquitecto Mehmer Aga, que puso en su decoración interior más de veinte mil azulejos y pasa por ser conocida  de nombre en el color azul vivo y verde de los mosaicos que decoran la parte superior y las cúpulas, que desde fuera se ven construidas con armonía en sus bordes y esquinas redondeados.

Tiene 260  ventanas y la piedra negra situada en el mihrab se trajo de Cava, ciudad sagrada de los musulmanes. Las caligrafías que rodean y decoran la cúpula, las semicúpulas y las columnas contienen versículos coránicos y sentencias del profeta Mahoma. 

Hay que pasar por Suleymaniya, con cúpulas escalonadas y minaretes que dominan el horizonte  en la orilla occidental del Cuerno de Oro. Se construyó entre 1550 y 1557 por  el arquitecto Sinán y es considerada como la más bella de las imperiales de la capital. De gran tamaño en el que destacan sus cuatro minaretes que  se elevan en cada esquina del patio, además del mihrrab o nicho para la oración y el mimbar o púlpito. En todo el complejo hay cuatro madrazas o escuelas teológicas, una escuela de medicina, un comedor de beneficencia, hospicio para los pobres, caravasar y baño turco.

Si continuamos la ruta tenemos la de Fatih, primera construida después de la toma de la ciudad. A  los lados de la cúpula central  hay cuatro semicúpulas y en sus cuatro esquinas otras cúpulas. El patio tienes tres entradas y en medio una fuente octogonal con ocho columnas de soporte y una cisterna  de mármol. De su primera construcción quedan las paredes del patio, cerámicas, fuente, puerta de entrada, bases de minaretes y mihrab.

Rustem Pasa, construida por Sinam es de plano cuadrado, con cúpula sostenida por cuatro pilares  maestros y columnas. En ella destaca su interior y una parte de la pared exterior, por sus azulejos de época, fabricados en talleres de cerámica.

Para ver todas las mezquitas de Estambul se necesitará tiempo. Otras que tienen interés son la del Eyup, en el exterior de los muros de la ciudad, la Nueva de 1597 y última de las que se hicieron en la época clásica otomana, la de Sokollu Mehmet Pasa, también del siglo XVI y la de Beyazit, primer ejemplo de arquitectura otomana clásica.

Reflejos

No  podemos dejar de lado todos los reflejos culturales de la historia de Estambul. Por ello seguiremos con la visita a los palacios. El más importante es el de Topkapi, entre las confluencias del Bósforo y el Cuerno de Oro. Allí vivieron y gobernaron los sultanes y su corte.

Su primer patio tiene una fuente monumental, ejemplo del arte turco del siglo XVII y el primer edificio llamado Pabellón de Azulejos con la iglesia de Santa Irene en su izquierda, construcción bizantina del siglo VI. El Sultán montaba a caballo en el segundo patio y allí se recibían los embajadores extranjeros y se hacían varias ceremonias. En el Harén había unas 400 habitaciones entre estrechos pasillos y las cocinas y el pabellón a la derecha, donde se expone la colección imperial de cristal, plata y porcelana.

Dentro del tercer patio está  el centro imperial de enseñanza superior, la Sala del Trono, el Tesoro privado del Sultán con la colección más rica del mundo de joyas que se muestran en cuatro salas y el símbolo de Palacio, puñal de Topkapi, artesanía turca del siglo XVIII  y las salas de las sagradas reliquias del mundo islámico. En el cuarto patio están los pabellones de los jardines, entre ellos el de Bagdad, único edificio de madera, decorado con azulejos del siglo XVII.

Si seguimos en el paseo por los palacios, podemos llegar hasta  los más modernos como el  de Domabahce del siglo XIX, Beylerbei, Yldiz, Hoksu, Aynali Kavak originario del siglo XVIII, Ihlamur, Maiyet,  Maslak y Mar Ataturk. En ellos se distinguen los jardines y el último es museo con mobiliario de principios de siglo XX.

El tiempo también nos  deja una orientación de toda la cultura y la historia  si pasamos por los museos. Merecen visita el Arqueológico, el de las Antigüedades con obras griegas romanas y egipcias, el de la Cerámica, edifico laico más antiguo de Estambul con columnas unidas en arcos ojivales y fachada cubierta de mosaicos. También merecen atención el de Artes Turcas e Islámicas con piezas que representan los períodos del  siglo XI al XVIII y el de los Mosaicos, que conserva pavimentos de los siglos V y VI del Gran Palacio de los emperadores bizantinos y otros que guardan otros motivos.

Paseo

Nos quedaría una vuelta por los monumentos, edificios y calles para conocer de cerca el movimiento de la moderna ciudad. Podemos pasar por el Hipódromo, construido hacia finales del siglo II por el emperador romano Septimio Severo. Tres monumentos lo definen ahora: el obelisco de Egipto, la Columna Serpentina y la Columna de Cantería.

Torres que llaman atención son la de Beyazit, Galata, encima de una colina que domina el Bósforo, mar de Mármara y Cuerno de Oro. Leandro, que es uno de los símbolos más románticos, del siglo XVIII y construida por primera vez en el siglo XII en una diminuta isla a la entrada de Estambul. 

De reconocimiento por la UNESCO, son las murallas que es extienden en siete kilómetros desde el Mar de Mármara hasta el Cuerno de Oro. Por el mar se ve el Castillo de Yedikule,  que tuvo gran importancia en la construcción de las murallas marítimas, de la época bizantina  que rodean a la antigua ciudad de Estambul.

No debe faltar el paso por los puentes y acueductos como el de Bozdogan o de Valento, que tiene 64 metros de altura desde el nivel del mar y 20 metros desde su base con un kilómetro de longitud. También los puentes de  Galata y   Mehnet  junto al del Bósforo de paso entre los dos continentes.

Los antiguos barrios burgueses de Galata y de Pera y los barrios populares del norte del Cuerno de Oro, forman el municipio de Beyoglu, centro económico y cultural. Además se encuentran Eminonu, la antigua, en la parte oeste Fatih y Uskudar asiática. Hay que pasar por el barrio de Kardiga, donde las barquitas otomanas echaban s anclas, que mantiene un mercado de peces y pescado, al igual que Tarabya, uno de los barrios más bonitos a orilla del Bíforo, donde suelen terminar las excursiones. 

Se puede concluir la visita en el Gran Bazar, que desde el siglo XV abarca la compra y la venta de todo en sus más de 4.000 puestos y cada calle es de un gremio diferente: orfebre, latoneros, vendedores de tapices….Allí se encuentran cerámicas, cobres, pipas de espuma de mar,  cueros… La guía de Estambul se puede considerar como entrada a partir de la puerta de Nuruosmaniye y a partir de aquí las calles, teniendo en cuenta que hay varias puertas de salida, siempre con alguna referencia.

Clima

Es mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos  suaves y lluviosos. Los meses de mayo, junio y octubre son los más aconsejados en las visitas turísticas.

Alojamiento y Comunicaciones

Desde España y otros puntos europeos hay todo tipo de conexiones con la capital, al igual que una gran variedad de hoteles de diferentes categorías y precios.

Gastronomía

Huevas de pescado  o tarama de entrantes  las más originales se preparan con yogurt, cordero  preparado con arroz y hojaldres rellenos de carne picada, verdura o queso, pepino rallado con yogurt aderezado y de postres los dulces rellenos de pistacho.

Datos de interés:

www.turismodeturquia.org

www.travelexpressint.com

 

Tomás Rodríguez Arteaga, enviado especial Europa de PASSPORT Travel Magazine.

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