Curiosidades: Descubriendo a Picasso de costa a costa.

Desde Málaga a Antibes, pasando por Barcelona, hay numerosos museos que conservan el legado del pintor más importante del siglo XX.

Nació en Málaga, estudió en Barcelona y era un enamorado de la Costa Azul. La vida y  obra de Pablo Picasso se puede conocer en una serie de museos ubicado a lo largo del arco mediterráneo de España y Francia, que marcan las diferentes etapas que jalonaron su carrera.

Málaga

El punto de partida tiene que ser, como es lógico, en Málaga. Allí nació Picasso el 25 de octubre de 1881, y donde vivió hasta los 10 años, en que la familia se tuvo que mudar a A Coruña.

En Málaga hay dos museos dedicados a Picasso: uno en su casa natal, y otro en el centro inaugurado en 2003

Varios puntos emblemáticos de su niñez se pueden ver en una ruta temática que arranca desde su Casa Natal, convertida en un museo.

La fundación que lo administra cuenta con un patrimonio de más de 4.000 piezas de 200 artistas, entre las que se encuentran 84 bocetos y estudios de Las señoritas de Aviñón, un acervo de casi 240 litografías realizadas entre 1930 y 1960 y una treintena de piezas de cerámica.

Actualmente allí se puede ver la exposición Trozo de piel. Cela-Picasso, pasiones compartidas, que analiza la amistad personal entre el pintor y el premio Nobel de literatura.

Pero no es el único museo que hay en estas calles: desde el 2003 el Museo Picasso Málaga es uno de los puntos culturales más importantes de esta ciudad, y se consolida como el más visitado de Andalucía.

El centro nació con un catálogo de 233 obras que abarcan la evolución de las técnicas y materiales usados por el artista, que van desde los estudios académicos a su visión del clasicismo, y el salto a la experimentación cubista, el paso por las cerámicas, las interpretaciones de los grandes maestros y las últimas pinturas de los años ‘70.

La renovación del museo en 2017 aportó la llegada de 162 obras nuevas, y del catálogo total de 400 trabajos, una cuarta parte se expone en las salas de una antigua residencia nobiliaria medieval.

Entre las secciones más destacadas se pueden encontrar Cubismo: bodegones (de 1911 a 1922), Modelos, bañistas y mujeres desafiantes (de 1927 a 1933), El minotauro y otros monstruos (en la década de 1928 a 1938), Rostros de guerra y paz (situado entre 1944 y 1950) y el Regreso al Mediterráneo (con obras de 1948 a 1960), entre otras.

Este museo acoge, hasta el 26 de septiembre, la muestra Picasso visto por Otero, unas 60 imágenes cotidianas, familiares e íntimas del pintor tomadas entre 1961 y 1970por el fotógrafo y documentalista argentino Roberto Otero.

 

Barcelona

Con solo 14 años Picasso fue admitido en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Durante nueve años aprendió, superó a sus maestros y se codeó con la bohemia de la ciudad, con escapadas a París y Madrid.

Una serie de palacios medievales en el barrio del Born, en la Ciudad Vieja, conforman el Museo Picasso Barcelona, que atesora el mayor patrimonio de obras del artista realizadas durante su juventud, con nada menos que 4.249 trabajos.

La mayoría de las obras fueron realizadas entre 1890 y 1917, muchas de ellas correspondientes al denominado período azul.

La mayor colección de trabajos de la juventud de Picasso se encuentra en el museo de Barcelona

Entre los trabajos más destacados está Ciencia y caridad (1897), Arlequín (1917) y la serie de 58 cuadros que reinterpretan a Las Meninas de Velázquez (1957).

También hay diversos autorretratos, escenas paisajísticas de su estancia en Sant Joan de Horta, obras creadas tras un paso fugaz por París, la incursión por el período rosa y numerosos grabados.

El pasado 15 de julio se inauguró la exposición Jamais. Óscar Domínguez & Pablo Picasso, que gira en torno al regalo que el artista surrealista le hizo al pintor malagueño: un gramófono blanco construido con piernas y senos de una mujer.

En la muestra se puede conocer la historia de este particular objeto, que se creía perdido, así como la relación entre estos dos talentos del arte.

Horta de Sant Joan

Ahora se debe hacer un considerable desvío geográfico, pero no cultural. Hay que volver al sur y llegar hasta Horta de Sant Joan, un pueblo de la provincia de Tarragona donde Picasso vivió junto a su amigo Manuel Pallarés casi todo el año 1898 para recuperarse de una enfermedad.

La libertad que experimentó y la belleza de sus paisajes de bosques y sierras influenciaron fuertemente en su formación, como se puede ver en el Centro Picasso de este pueblo, ubicado en un antiguo hospital renacentista.

Allí se puede ver más de 50 reproducciones relacionadas con su paso por Horta de Sant Joan y la influencia que tuvo en el futuro, con obras como El mas del Quiquet La procesión al convento, de su juventud; así como Las tentaciones de San Antonio y Carnaval en la taberna, de la época cubista.

Además el ayuntamiento organiza rutas para descubrir los sitios donde Picasso vivió, que incluye hasta la cueva que improvisó como hogar en las noches de verano.

Céret

Poco después de cruzar la frontera de los Pirineos se encuentra Céret, un agradable pueblo con sus calles rebosante de plátanos. Allí Picasso pasó varios veranos entre 1912 y 1915, y fue donde conoció a Georges Braque. No es desacertado decir que esta villa es la cuna del cubismo.

En el pueblo se encuentra un interesante Museo de Arte Moderno, creado por los artistas locales Pierre Brune y Frank Burty-Haviland y que Picasso apoyó con entusiasmo.

En Céret Picasso conoció a Georges Braque, y no sería extraño decir que este pueblo occitano es la cuna del cubismo

Para confirmarlo el malagueño donó 57 obras, que se suman a otras 21 que el museo fue adquiriendo, en un patrimonio que se completa con trabajos de Braque, Gris, Soutine, Chagall, Herbin, Matisse, Masson y Krémègne, además de artistas españoles como Miró y Tàpies, entre otros.

Actualmente el museo está cerrado por trabajos de remodelación, pero cuando reabra se pueden ver obras suyas como Retrato de Corina Pere Romeu y la cerámica de Coupelle Tauromachique, entre otras.

Provenza y Costa Azul

Picasso tenía fascinación por París pero su corazón estaba en el sur de Francia, gracias a su luz de sus pueblos y valles, el cariño de los parroquianos y los contactos con otros artistas contemporáneos.

Picasso pasó largas temporadas en Avignon (1914), Ménerbes (1946) y Arles. Esta ciudad provenzal, que había atrapado a Vicent Van Gogh, también encandiló a Picasso, quien como muestra de agradecimiento a su comunidad donó 57 dibujos que se exponen en el Museo Réattu.

Saint Tropez en 1951, Cannes en 1955, Aix en Provence y Vauvenargues entre 1958 y 1961 y Mougins de 1961 a 1973 son los sitios donde Picasso vivió y mantuvo su ritmo febril de creación.

En el castillo de Vallauris se encuentra una pequeña capilla románica donde en 1952 Picasso realizó un mural llamado La guerra y la paz, en una composición de blancos y negros que se contrapone con otros sectores que explotan de color.

La obra se puede ver como parte del Museo Nacional Picasso, que también presenta numerosas cerámicas de su autoría que forman parte de la colección Magnelli.

En la maciza mole del castillo Grimaldi, en Antibes-Juan Les Pins, durante un par de meses de 1946 Picasso decoró varias estancias, además de producir una veintena de pinturas y casi 50 dibujos.

En 1966 el lugar se convirtió en un museo dedicado a su obra, donde el artista legó unos 275 trabajos, que comparten el espacio expositivo con creaciones de Klein, Miró, Ernst, Modigliani y Hockney, entre otros.

Este recorrido termina en el Castillo de Vauvenargues, propiedad que Picasso compró en 1958 y donde descansa junto a su última esposa Jacqueline. El pintor, ya anciano y enfermo, pretendió atesorar su fabulosa colección artística en esta residencia, pero al final se mudó a Mougins, donde falleció el 8 de abril de 1973.

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