Personas mayores de viaje

Las personas mayores viajan cada vez más, en viajes organizados o por libre, buscando descubrir y aprender. ¿Donde están los límites? ¿Hasta qué edad se puede ir de viaje? 

Los mayores, que están más activos, viajan más a menudo y con más frecuencia. Pero ¿por qué tipo de destinos deben optar? No existe ninguna regla, por supuesto, todo depende de tu estado de salud y los tratamientos que estés llevando, pero también del destino y sobre todo de la preparación del viaje con el médico.

Preparación del viaje con tu médico:

  • Consúltale al menos un mes antes del viaje.
  • Comprueba con él lo pertinente que es elegir ciertos destinos para tus viajes. Tu médico, que conoce bien tu estado de salud podrá aconsejarte sobre tu aptitud para realizar desplazamientos (viaje, transporte en el destino), posibles excursiones (duración, altitud, condiciones climáticas, etc.) o deportes, sobre la alimentación en el destino, así como los recursos médicos en las regiones que tienes pensado visitar. En algunos casos, (por ejemplo una patología respiratoria, reumatológica o cardiaca grave, pérdidas de conocimiento frecuentes, una diabetes complicada, una insuficiencia renal crónica con riesgos de diálisis, etc.), puede que el médico no te aconseje viajar demasiado lejos y te recomiende que te decantes por desplazamientos más cortos. Sin embargo no hay ninguna regla establecida, prima el sentido común (acompañantes, posibilidades de descansar, estado de salud en el momento del viaje, tratamiento y clima).
  • Cuando tengas claro a donde ir, tu médico debe poner al día las vacunas según el destino y las obligaciones de cada sitio (fiebre amarilla por ejemplo). Además, las personas mayores son más susceptibles de tener complicaciones en relación con el virus de la hepatitis A y B, el virus de la gripe (en el hemisferio sur es durante el verano), el neumococo, la fiebre tifoidea. Las vacunas contra los agentes patógenos puede resultar muy útiles.
  • Tu médico te prescribirá también medicamentos que se adapten a tu salud que son necesarios para:
    – Prevenir la malaria.
    – Tratar diferentes males comunes en los viajes (según el destino): diarrea (¡cuidado con la deshidratación!), vómitos, fiebre, mareos en los viajes, dolores (analgésicos), heridas (desinfectantes, tiritas, tiras para las ampollas), etc.
    – Puede que también necesites un tratamiento preventivo (medias de compresión, aspirina, incluso anticoagulantes) para las trombosis venosas (flebitis) en los medios de transporte.
  • Con respecto a tu tratamiento habitual:
    – Debe adaptarse a tu viaje (por ejemplo los diuréticos deben reducirse en los casos de mucho calor).
    – Comprueba las fechas de caducidad de las cajas.
    – Llévate el doble de la cantidad necesaria.
    – Envuelve los medicamentos en dos lugares diferentes; protégelos del calor o del frío excesivos;
  • Por último, vuestro médico puede redactar un descriptivo de tu estado de salud (si es posible en inglés) así como tu tratamiento, lo que puede resultar útil en caso de incidente.

Necesitas también…

  • Papeles…
    – Tu pasaporte, otros posibles documentos oficiales (visas…), tu libro de vacunas.
    – Un seguro de repatriación adaptado (comprueba las clausulas de exclusión).
    – La dirección de las embajadas, consulados, incluso servicios de urgencia, hospitales de los países que visitas.
  • Un buen calzado y tus zapatillas favoritas, ropa adaptada, un buen protector solar, pastillas para desinfectar el agua, una mosquitera y repulsivos (en las zonas de riesgo de malaria).
  • Un diccionario bilingüe, una guía turística, etc.

El transporte

  • Si viajas en carro, intenta hacer pausas regularmente (cada 2 horas), evitar conducir de noche (la visión nocturna disminuye con la edad). Ten cuidado con algunos medicamentos de tu tratamiento habitual que puedan tener efectos sedantes.
  • En avión, acuérdate de llevar tu tratamiento habitual en el equipaje de mano. Siéntate cómodamente, bebe suficiente agua, estira las piernas cada hora (para prevenir la trombosis). En cuanto al cambio horario, los efectos suelen agravarse con la edad (cansancio, dolores de cabeza, insomnio). Intenta adaptarte antes del viaje y adopta la hora local en cuanto llegues. Durante el vuelo, intenta adaptar tu tratamiento, especialmente en casos de diabetes.
  • Para los otros medios de transporte (tren, autobús) debes adoptar el mismo tipo de precauciones: mover las piernas, comer y beber suficientemente y si sigues un tratamiento ¡no lo dejes!

La habitación

  • Evita los somníferos para combatir los efectos del cambio horario. Adopta la hora local en cuanto aterrices, lucha contra el sueño si es necesario durante el día, los primeros días ( puedes quedarte en lugares luminosos), tu estancia será más cómoda luego;
  • ¡Cuidado con la alimentación! Bebe solamente agua embotellada abierta delante de ti, si no es posible, utiliza desinfectantes eficaces (comprimidos). Intenta beber regularmente, sobre todo en países cálidos. Evita los cubitos de hielo, los helados y las verduras crudas. En caso de diarrea, el riesgo principal es la deshidratación: además de los medicamentos prescritos por tu médico, come arroz (existe como base alimentaria en la mayor parte de los países) y rehidrátate (agua embotellada, sopas, Coca-Cola sin gas a temperatura ambiente que se puede encontrar en cualquier país del mundo).
  • En caso de incidente de salud, mantén la calma. Si este incidente está relacionado con tus patologías o con pequeñas molestias habituales, lo tienes todo controlado. En caso de un problema más grave (accidente, enfermedad, descompensación aguda de una patología existente…) tendrás que utilizar los medios médicos disponibles (médicos, servicios de urgencia, hospitales). Para evitar entrar en pánico, infórmate bien en cuanto llegues de donde se encuentran estos servicios. Cuando te atiendan acuérdate de mostrarles el tratamiento y los informes médicos en inglés antes del tratamiento. Acuérdate también de pedirles al personal local un informe (en inglés si es posible) de los cuidados realizados con sus datos de contacto (teléfono, fax) por si tu médico quiere ponerse luego en contacto. Pide también una copia de los exámenes realizados (muestra de sangre, ECG…) y de las radiografías en caso de haberlo realizado.

Para concluir, la edad no está contraindicada en los viajes, evidentemente, pero hay que elegirlos en función de tu estado físico y patológico. Prepáralos minuciosamente, con mucho tiempo de antelación con tu médico y tu entorno… ¡y a disfrutar!

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