Otoño: 13 ciudades europeas a las que les sienta genial el otoño

Un manto de hojas marrones, rojas y amarillas transforma a estas ciudades en destinos ideales para paseos románticos y tardes de café. ¡Si lo tuyo no es andar por el bosque estos planes te encantarán!

Llega el otoño y parece que todo son carreras para ir al campo, visitar bosques, hacer senderismo y buscar una cabaña con vistas en la que sentarse frente a un fuego y bajo una manta. Pero, ¿y si lo que tienes es sangre de viajero urbanita? ¿Acaso hay que quedarse en casa? ¡Para nada! Resulta que el otoño le sienta muy bien a algunas ciudades. Llega el fresquito, sí; pero podemos estrenar una nueva bufanda, vestir nuestro mejor abrigo e ir al encuentro de las calles que se llenan de hojas secas como una alfombra colorida.

 

Madrid

Madrid tiene fama de inviernos duros; pero el otoño es otra cosa… Como mucho, estrenarás aquel abrigo que compraste y aún no tuviste ocasión de sacar del armario. Sin duda, el mejor lugar para disfrutar del otoño en Madrid es el Parque del Retiro. Es todo un espectáculo pasear por sus 125 hectáreas y ver cómo los árboles de hoja van tomando los colores típicos del otoño que van desde el amarillo al rojo hasta caer al suelo. Otro lugar estupendo para pasear son los mercadillos, ¡y el otoño es la época perfecta para ello! No dudes en pasarte por el Mercado de Motores, en la histórica estación de Delicias, si quieres lucir un otoño en plan vintage.

Madrid

 

París

Si ya es toda una experiencia visitarla, imagina en otoño. Se nos ocurren un montón de razones para visitar París en otoño: por ejemplo, hay menos gente que en primavera o en verano. Vale que acostumbra a llover; pero, ¿desde cuándo eso es un problema teniendo la ciudad los maravillosos museos que tiene? El Pompidou estrena este otoño una completa exposición sobre el Cubismo que se podrá visitar hasta febrero de 2019. Y si no te gustan los museos, tendrás todos los cafés del mundo a tu alcance. Además, cuando visites alguno de los muchos parques, ya sean los Jardines de Luxemburgo, los del Palacio Real, Tullerías o, por ejemplo, el parque de los Campos de Marte, te parecerá estar paseando por los escenarios de una peli.

París

 

Tallín

La Ciudad vieja de Tallín en octubre parece el decorado de un cuento de Hans Christian Andersen. En serio, ¡no te extrañaría en absoluto ver por sus calles a la pequeña cerillera! Es fantástico escaparse a Tallín y disfrutar de ese aire medieval que tiene la ciudad cuando el otoño pinta de rojo las hojas de los árboles. Además, el otoño en la República de Estonia es largo y suave, así que el tiempo no será ningún impedimento para disfrutar de la capital, una de esas ciudades europeas que sigue siendo un gran secreto para muchos.

Tallín

 

Copenhague

A una de las ciudades más felices del mundo, el otoño no le deja triste. Al contrario, es una de las épocas en las que la capital de Dinamarca muestra una belleza muy especial. Por otro lado, Copenhague sorprende por ser una ciudad muy silenciosa. Y eso le sienta fenomenal a los días otoñales. Cierto que hace frío y suele llover; pero nada que no se pueda contrarrestar con una buena taza de chocolate caliente, tras pasear por el Tivoli disfrutando de la decoración de Haloween que el centenario parque de atracciones prepara especialmente cada año. De postre, tras pasear por Østerbro viendo escaparates, no puede faltar una buena porción de tarta en la mítica pastelería La Glace. Hará que quieras volver lo más pronto posible a pasear por la capital danesa.

Copenhague

 

Roma

A los días que empiezan a ser más cortos hay que contraponer otros muchos argumentos que hacen del otoño una de las mejores estaciones para viajar a Roma: el clima es suave hasta bien entrado noviembre, la luz dorada le pega muy bien a las ruinas, los castaños de la ribera del Tíber se tiñen con matices del amarillo, llegan las alcachofas, que se cocinan como verdaderos pequeños tesoros gastronómicos, y la ciudad está más despejada que en verano. Además, cuando cae el sol, podemos parar en algunas de las muchas cafeterías para rememorar los pasos del día con un expreso.

Roma

 

Budapest

El otoño en Budapest es frío, pero siempre tendrás a punto un baño termal para entrar en calor mientras cuidas de tu salud. Además, el Café New York o el Café Central, o cualquier de los muchos otros cafés de la ciudad, siempre estarán a punto para refugiarte de tus largos paseos por las calles del centro. Sin duda, los imprescindibles de Budapest se tornan mágicos durante esta época.

Budapest

 

Berlín

No es hasta que viajas en otoño a Berlín que se descubre a una ciudad salpicada por una gran cantidad de tilos, robles o hayas que, al llegar el final del verano comienzan a pintar de otoño el paisaje. Entre septiembre y octubre los berlineses aprovechan los últimos rayos de sol en los parques y plazas. En estas fechas, Berlín es aún más cultural: comienza el Berlin Art Week Berlín y los festivales de las luces: “Berlin leuchtet” y Festival of lights. El 3 de octubre, la ciudad, al igual que el resto del país, celebra Día de la Unidad Alemana. Entre culturas y paseos por los parques -imprescindible el Tiergarten, por ejemplo- tendrás algunos de los mejores recuerdos de Berlín. Para cuando el frío comience a afectar, tendrás centenares de cafeterías donde encontrar refugio.

Isla de los museos Berlin. Berlín

 

Londres

El otoño le sienta fenomenal a la ciudad con los parques más bellos de Europa. Hay muchos motivos para visitar la ciudad en esta estación del año; pero, sin duda, pasear por Hyde Park es todo un imprescindible. También es buena época para pasarse por el Kew Gardens, que acaba de reabrir su Casa Templada (Temperate House), un invernadero con la mayor estructura victoriana de hierro y vidrio (5.000 m2). Además, las mejores exposiciones comienzan a programarse a partir de septiembre, así que no te va a faltar agenda cultural. Cuando te canses, un clásico que siempre funciona: el té de las cinco. A finales del otoño, llega cada 5 de noviembre, el “Bonfire Night”( la Noche de las Hogueras), con espectaculares fuegos artificiales. Y, por favor, no os vayáis sin probar un “mulled wine”, ¡es un vino caliente con especias que te hará entrar en calor!

Londres

 

Berna

¡Cómo no le va a sentar bien el otoño a Berna si es la capital de Suiza, el país de los bosques y de las grandes montañas! El mejor lugar para disfrutar de todos los colores que trae el otoño a Berna es el Jardín de las rosas. Y si notas el frío de forma intensa, te encantará disfrutar de las vistas sobre los tejados medievales teñidos por la luz dorada del atardecer desde el restaurante Rosengarten con una buena fondue en la mesa. Aunque comienza el frío, es una época perfecta para pasear por la romántica ciudad vieja, Patrimonio de la Humanidad, e ir de compras en las numerosas tiendas que se concentran en los sótanos abovedados de la ciudad.

Berna

 

Praga

Si buscas una postal para enamorarte de Praga, la vas a encontrar en otoño. Basta subir a alguno de los muchos miradores con los que cuenta la ciudad y ver el río Moldava cruzado por sus puentes y con los árboles de color del otoño para darse cuenta que durante esta estación del año, la capital de la república Checa luce más bella si cabe. En concreto, si nos tuviéramos que quedar con un único lugar de Praga donde disfrutar de la especial belleza del otoño ese sería la isla de Kampa.

Praga

 

Estocolmo

Septiembre y octubre aún tiene temperaturas asequibles para los más frioleros y, como premio, la bellísima experiencia de pasear por Gamla Stan, el casco antiguo, con rincones salpicados por el amarillo otoñal aquí y allá. El reflejo de la luz dorada en los adoquines al caer la tarde otorga a las calles un ambiente mágico muy especial. Para entrar en calor, nada mejor que traspasar las puertas de un museo con mucho ritmo: el Museo de Abba, en la isla de Djurgården. ¡Será divertido pisar los mantos de hojas secas a ritmo de Mamma Mia!

Estocolmo

 

Edimburgo

El fin de año se celebra el 31 de octubre en Edimburgo. No… No es que nos hayamos liado con el calendario. Se trata del fin de año celta, y sólo por esta tradición valdría la pena viajar en otoño a Edimburgo. Pero la cosa no queda ahí, hay mucho más. Por ejemplo, y por supuesto, el otoño pinta con su belleza especial los paisajes de los Jardines de Princes Street, en el centro de la ciudad. Más de 150.000 metros cuadrados de vegetación para que escojas tu postal favorita de otoño. En uno de los extremos de la Royal Mile, la calle más famosa de Edimburgo, encontramos otro de los lugares que en otoño se tornan muy especiales: Palacio Holyroodhouse y, en especial, la Abadía en ruinas de Holyrood.

Edimburgo

 

Ámsterdam

Vale que las noches son más frías; pero quien recorrió los canales de Ámsterdam en diferentes estaciones del año, sabe que en otoño es cuando son más bellos. Los dorados de las copas de los árboles se reflejan en el agua mientras el manto de hojas va creciendo en las riberas. El viento empujará algunas hojas hasta la corriente, llenándolo todo de otoño. Además, en otoño llegan algunos de los mejores festivales holandeses que le darán un toque cultural a tu viaje. Por ejemplo podrás viajar en el viaje por todo el mundo a través de grandes historias gracias al Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA) que se celebra cada noviembre. En el Moeders podrás entrar en calor con sus fenomenales quiche de verduras. Para los más festivaleros, en octubre el Amsterdam Dance Event (ADE) llena los clubs de la ciudad con lo mejor de la música electrónica.

Ámsterdam

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