GUAVIARE: TURISMO COMUNITARIO EN EL POST-CONFLICTO

El departamento del Guaviare es uno de los departamentos de Colombia, que ha tenido que vivir más de cerca el conflicto armado que se ha desarrollado en el país por más de cincuenta años. Con el proceso de paz, el Guaviare se ha visto muy beneficiado ya que la guerrilla de las FARC, se ha desmovilizado en la zona y en el territorio se siente un clima de paz aunque sus habitantes viven en cierta incertidumbre porque no saben si realmente esa paz perdurará.

Para prevalecer al Guaviare como un territorio de paz es necesario el apoyo del Gobierno Nacional y de la comunidad internacional para que sus habitantes tengan herramientas y oportunidades para realizar proyectos productivos alternativos a los cultivo de la coca, que les generen alternativas económicas para mejorar su calidad de vida y tener una sociedad en paz. Otro de los problemas que tiene el departamento es su deterioro ambiental, ya que se ha deforestado una gran extensión de bosque nativo, para el uso de la ganadería extensiva y también para cultivos de coca. Esta deforestación amenaza la las cuencas hídricas de la región, que en ciertas épocas del año escasea y perjudica a sus habitantes.
Por esta razón, en el marco del convenio “Nuevos Territorios de Paz” financiado con recursos de la Unión Europea, el Gobierno nacional y Prosperidad Social, se ejecutó en el departamento del Guaviare el proyecto: “Sí, Guaviare” que tiene como objetivo el desarrollo económico integral, incluyente y sostenible basado en la gestión de cuencas hidrográficas y gobernanza democrática en la zona de reserva campesina y resguardos indígenas del departamento del Guaviare para la construcción de paz estable y duradera.

La protección y conservación de los recursos hídricos es el eje transversal de los cuatros pilares en los que se sustenta este proyecto:

El fortalecimiento de la seguridad alimentaria
Trabajo con las comunidades campesinas en el desarrollo de fincas sostenibles y agroturísticas, con el fin de generar productos alternativos a los cultivos ilícitos como el cacao, el plátano, la yuca, la ganadería sostenible, la porcicultura, la piscicultura entre otros.
Por otra parte se trabajó con las comunidades indígenas de varias etnias como la Tukano, Jiw y los Nukak en la recuperación de sus cultivos tradicionales en chagras diversificadas, procesos de transformación, así como los procesos de recolección de frutos, caza y pesca.

La generación de ingresos:
En el sistema de vida indígena se definieron: la venta de servicios de la medicina tradicional, venta de plantas medicinales, venta de artesanías, de fariña, de pescado, de carne de monte, tanto en los centros urbanos como en los mercados y ferias campesinas.
En el sistema de economía campesina: la venta de productos agrícolas, economía de patio, venta de madera, venta de servicios como: la reparación de herramientas, jornales, la ganadería, venta de leche, carne, queso, ganado.
Adicionalmente se contempla el turismo comunitario como fuente de ingresos para los dos sistemas.

Fortalecimiento de la cohesión social:
Trabajo con las comunidades campesinas e indígenas para fortalecer el tejido social en una zona de post-conflicto, dignificando estas comunidades para tener una mejor sociedad en el futuro pero sin olvidar el pasado.
Dentro del modo de vida indígena: las organizaciones tradicionales originales como los resguardos y asambleas, sus clanes y núcleo familiar.

En el sistema comunitario campesino: la solidez del núcleo familiar y de las organizaciones campesinas como juntas de Acción Comunal y diversos comités.

Incidencias en políticas públicas:
Brindar herramientas y apoyo a las comunidades para que se apropien de sus derechos ciudadanos y participen con más criterio en los procesos políticos en el territorio, como la participación en los planes de desarrollo departamental y municipal con el fin de que sus necesidades sean priorizadas en estos documentos de política pública.

En la forma de relacionamiento y comunitario indígena las estrategias son concertadas en los espacios organizacionales previamente citados, mediante la priorización de temas, áreas y problemas. También es necesario identificar los canales que la ley define y las formas como estos son utilizados.

Dentro de la comunidad campesina la incidencia es realizada mediante las juntas de Acción Comunal, comités interveredales y las diferentes asociaciones y cooperativas. Es necesario describir los procesos de planificación y de priorización de la inversión para enfrentar los retos y problemas identificados en la comunidad.

Gracias a su riqueza natural y cultural, el departamento del Guaviare tiene un potencial turístico enorme, ya que cuenta con varios atractivos turísticos como el río Guaviare, el río Inírida, balnearios naturales, lagunas con delfines rosados, pintura rupestre, aguas termales, los Parques Nacionales Nukak y Chibiriquete, y una diversidad cultural que incluye campesinos, comunidades indígenas, afrodescendientes entre otros.

De acuerdo a lo anterior una de las alternativas de turismo que se identificó en el desarrollo de este proyecto es el turismo comunitario. Un tipo de turismo que permite a las comunidades locales, tener una alternativa económica independiente de su actividades económicas tradicionales con el fin de prestar servicios turísticos como alojamiento, guianza, alimentación, y compartir con los visitantes su modo de vida, sus costumbres y la cultura de esta comunidad.

Este tipo de turismo tiene un potencial en el mercado actual, ya que una de las nuevas tendencias de viaje entre los turistas es el “Slow Tourism” o “Turismo Lento”, que busca que el viajero pueda disfrutar más tiempo en el destino que visita y de esta manera interactuar y compartir con las comunidades locales.

Durante nuestro recorrido, realizamos una ruta turística comunitaria donde se visitó el resguardo El Refugio. Un resguardo indígena de la etnia Tukano ubicado en el casco urbano del municipio de San José del Guaviare. Al llegar a este resguardo fuimos bienvenidos con una muestra gastronómica de esta etnia originaria del departamento del Vaupés. Dentro de los platos tradicionales que pudimos degustar estuvieron la Kiñapira, una sopa de pescado con ají, el pescado moquiado o ahumado, el casabe, una torta elaborada con yuca brava, y bebidas tradicionales como el jugo de manaca y el mingao de piña.
En este resguardo, visitamos la escuela de medicina tradicional, una maloca Tukana que tiene a su alrededor una huerta con plantas medicinales, en la cual dos grupos de estudiantes entre los 8 y los 14 años, están aprendiendo con la orientación de su Payé (médico tradicional de la comunidad), el uso de estas plantas en la cura de enfermedades como el paludismo, las infecciones, las picaduras de culebras, las alergias entre otras.
Como parte de la actividad, los aprendices nos mostraron los conocimientos que han aprendido y nos explicaron los nombres de algunas plantas y sus usos y la forma de hacer los remedios.

Continuando con la ruta turística visitamos el resguardo Panuré otro resguardo indígena ubicado en San José, donde nos presentaron la escuela de artesanías de la comunidad. En este lugar, los niños del resguardo aprenden a fabricar las artesanías típicas de su cultura y sirve como un punto de venta para las mujeres artesanas de la comunidad. La comunidad organizó un baile indígena llamado Dabukuri o Carrizo, baile ancestral que se realizaba en las fiestas para celebrar la abundancia de las cosechas. En la actualidad los integrantes de esta comunidad han visto una oportunidad en el turismo comunitario y por este motivo están ofreciendo esta muestra de baile a las personas que los visitan. Al finalizar esta actividad, nos invitaron a degustar un delicioso rollo de casabe con carne de Lapa, animal del monte, cuya carne es muy apetecida por estas comunidades indígenas.

Al día siguiente visitamos la Institución Educativa Las Damas en la vereda Las Damas, en el municipio de Calamar, ubicado a casi dos horas de San José del Guaviare. Durante la visita a esta institución, su rector el doctor Jaime Lemus nos contextualizó un poco sobre la experiencia de este colegio en esta etapa del post-conflicto y los proyectos que están llevando a cabo sus estudiantes.
Uno de los proyectos educativos y pedagógicos más interesantes del departamento, bajo la directriz de su rector y el apoyo de Hilfswerk Austria, es la reforestación de las cuencas hídricas de la vereda. Este trabajo se hizo con la participación de los estudiantes y padres de familia, identificando y georreferenciando los nacederos de agua en toda la zona. El objetivo del proyecto es de recuperar y proteger estas cuencas hídricas, ya que la misma comunidad se ha visto afectada en ciertas épocas del año, porque el agua se vuelve escaza.

Otro proyecto fue el uso de las nuevas herramientas tecnológicas para desarrollar una aplicación para realizar una votación electrónica de los representantes estudiantiles de una manera transparente sin influencia de las fuerzas políticas de la región.
En estos momentos la institución tiene un proyecto de investigación para poder medir la calidad de agua pero está pendiente conseguir los recursos para la compra de cuatro microscopios profesionales.
Continuando nuestro recorrido, conocimos la finca del señor William León en la vereda de Cerritos, en el municipio del Retorno. Esta finca es una de las 20 fincas que se apoyaron durante estos dos años del proyecto. Esta finca es un ejemplo del cambio en un territorio de post-conflicto, ya que en un pasado no muy lejano fue un cultivo de coca y ahora se ha transformado en una finca integral donde se cuenta con varios productos como el cacao, el plátano, la cría de porcinos y cachamas, árboles frutales, que generan ingresos para sus dueños y empleo para la comunidad local. Uno de los aportes de Hilfswerk Austria fue la implementación de una cochera con manejo de residuos lo que evita la contaminación de las fuentes hídricas. Adicionalmente esta finca tiene un potencial para el agroturismo ya que ofrecen servicio de alimentación y recorridos dentro de la finca. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de un delicioso sancocho criollo con productos 100% del campo.


Como parte del itinerario, visitamos la finca de don Samuel, ubicada en la misma vereda, y que también se vio beneficiada por el proyecto, a través de la construcción de un trapiche para el procesamiento de la caña de azúcar. La caña de azúcar sólo la transforman en miel para la venta en la región, ya que la producción de la panela es más costosa y su procesamiento requiere más trabajo. Otro resultado de la construcción del trapiche, es la cohesión social que produjo en el entorno familiar de don Samuel, ya que desde la implementación de este trapiche sus hijos han regresado a la finca para ayudarle. También los ha unido con otros vecinos de la vereda quienes han llegado a la finca de don Samuel para utilizar el trapiche sin ningún costo.

En la tarde visitamos la finca del señor Armando Castañeda, donde el proyecto “Sí Guaviare”, le brindó asistencia técnica para el fortalecimiento de la producción lechera. Adicionalmente, esta finca tiene un potencial turístico ya que se encuentra muy cerca del arte rupestre Nuevo Tolima. Estas pinturas ancestrales cuentan los indígenas fueron hechas por la etnia Carijona hace unos 3000 años. Para llegar a este lugar se debe hacer un recorrido de aproximadamente veinte minutos por un sedero que fue adecuado y señalizado con el apoyo del equipo de trabajo de este proyecto. Este es lugar es uno de los puntos más místicos de la región. Otras muestras de este arte se pueden encontrar en Cerro Azul y en la Parque Nacional de Chiribiquete.

 

Otro de los atractivos que ofrece el departamento del Guaviare, es su diversidad cultural, por esta razón, pudimos compartir con la etnia Nukak Maku, la última tribu nómada encontrada en el mundo, y que está en una amenaza latente de extinción. Fueron expulsados de su territorio por grupos armados y por lo tanto no tuvieron alternativa que llegar a la capital del departamento, donde han sido ubicados en resguardos.
Con ellos tuvimos un encuentro en su asentamiento en Agua Bonita y también visitamos un campamento tradicional en una vereda del municipio del Retorno a una hora y media de San José. En este campamento pudimos observar cómo viven los Nukak en su hábitat natural. El proyecto ha realizado un trabajo arduo con esta comunidad para mejorar su convivencia y relación con los campesinos ya que por varios años han tenido problemas por el territorio y la convivencia. En estos momentos se encuentran ubicados en una zona donde les permiten la caza y pesca tradicional y la recolección de frutos, actividades cotidianas dentro de las costumbres de esta etnia.

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